ENTRADA 1: LA ESCUELA DEL FUTURO
Para empezar, comenzaremos presentando aquello que consideramos como ideal de escuela futura. Tras debatir con mis compañeros de grupo y realizar un análisis interno de lo que consideramos el concepto de la escuela, nos gustaría comenzar por la estructura y organización del aula. Con este proyecto perseguimos olvidar el método tradicional de clases cerradas a un solo alumnado e innovar hacia un nuevo sistema más libre e individualizado.
Desde el primer momento teníamos
claro que debíamos romper la idea que teníamos acerca de la estructura aula
convencional. Para ello empezamos a construir un sistema desde cero. En nuestra
escuela del futuro, las aulas no están organizadas por ciclos sino por
asignaturas, con la finalidad de ser espacios especializados en un área en
concreto. En ellos se dispondrán materiales y recursos previamente seleccionados
por el docente y con los cuales los alumnos desarrollarán los contenidos
correspondientes. En este caso el tutor especializado puede hacer uso de
libros, tecnología u otros, lo que el mismo considere que es adecuado para los
alumnos. Además de esto, se situarán varios especialistas de cada área para guiar
y ayudar en caso de que se necesitase. El tutor no se presenta como el poseedor
del conocimiento sino como un guía para el alumnado, para que este experimente
y descubra. En este caso, no incluiríamos las TIC; ya que consideramos que la
calidad humana, la cercanía y la confianza no te la puede dar un robot
inteligente sino una persona. Dicho esto, el alumnado tendrá libre acceso a cada
uno de estos espacios. Con este sistema buscamos fomentar la autonomía del
alumnado y la toma de decisiones, pues serán estos dos conceptos los que tendrán
que utilizar a la hora de entrar o no a un aula en concreto.
Establecida esta base de
escuela empezamos a desarrollar varios aspectos que consideramos imprescindibles
para potenciar el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas.
Con la ayuda de las
nuevas tecnologías regularíamos la asistencia y el control de los alumnos en
cada una de las áreas especializadas. Buscamos aplicar las herramientas tecnológicas
no exclusivamente para el aprendizaje de contenidos sino para su uso como
herramienta del día a día. Es por ello que, en este caso, proponemos un reloj
inteligente que les permita tener control tanto de los aspectos académicos como
de los personales.
En este caso, propondríamos
un límite de horas en cada uno de las mismas y una serie de retos semanales a
cumplir. El objetivo de este sistema es prestar a nuestros alumnos y alumnas, una
educación más individual; ya que cada uno puede cumplir esos retos en el orden
que quiera y al ritmo que estime necesario. De modo que gracias a su
organización y a los docentes de apoyo los alumnos creen su propio horario y se
adapten ellos mismos a sus necesidades semanales. En caso de que un alumno
supere los retos de cada área antes del periodo indicado, será el docente
especializado el que intervenga para motivar a su alumno con otros recursos
hacia nuevos contenidos.
A este sistema de áreas
le añadiríamos más salidas de campo, para que nuestros alumnos exploren otros
contextos y situaciones donde poder aplicar los conocimientos adquiridos o
experimentar con los mismos.
En esta escuela incluiríamos
también un sistema monetario de cada alumno. Con esto, buscaríamos acercar a nuestros alumnos hacia
varios hábitos de la vida cotidiana de forma práctica y divertida. Proponemos
que en la escuela exista una tienda de alimentación, donde los alumnos
desarrollen hábitos de vida saludables, mientras aprenden a gestionar su dinero
ficticio. Todo esto sería registrado en un reloj inteligente, el cual todos los
alumnos dispondrán desde comienzos de curso. Dicho reloj, para que no suponga
una distracción o un riesgo para nuestros alumnos, estará configurado para un
uso exclusivo del centro.
Otro aspecto que
consideramos fundamental en nuestra escuela es la importancia del desarrollo de
la creatividad y del control de las emociones. Por eso además de las áreas de
contenido, nuestra escuela contará con lugares específicos del desarrollo
individual del alumnado. Dónde ellos mismos podrán conocerse mejor y conocer a
los demás.
Para poder registrar la evolución
de nuestros alumnos a lo largo de curso escolar, los alumnos dispondrán de un
cuaderno individual. Con esto no buscamos que los alumnos memoricen sino que
reflexionen acerca de lo que han vivido en cada área e investiguen acerca de los
retos que habrá en cada uno; con el fin, de que ellos mismos hagan una evaluación
propia de contenidos. Con este cuadernillo, buscamos una evaluación que va más
allá de un apto o no apto. Este registro se llevará a cabo en los tiempos
libres entre áreas, es decir, dispondrán de 10 minutos diarios cada media hora.
Hemos considerado que media hora por área es suficiente por el hecho de que
nuestros alumnos, independientemente de la edad, necesitarán descansar la atención
y despejarse de sus tareas. El horario será muy flexible y mientras cumplan las
tareas semanales pueden permanecer en un área el tiempo que estimen necesario,
siempre y cuando hagan un descanso cada media hora.
Bajo nuestro punto de
vista, este sistema debe de ser completado con tutorías grupales. En las cuales
los alumnos debatan y compartan ideas en forma de asamblea. Se intentará que
los alumnos se encuentren con estudiantes de niveles educativos similares al
suyo propio, para que las propuestas sean adecuadas al nivel cursado. Estas tutorías
tienen como objetivo, el desarrollo del alumnado en aspectos sociales y que los
tutores correspondientes escuchen las propuestas de mejora que puedan aportar
los alumnos. Además, gracias a esto podrán saber qué áreas funcionan
correctamente o cuales necesitan algún cambio. Organizaremos estas sesiones de tutoría
los viernes, donde los alumnos podrán optar por seguir realizando los retos, en
caso de no haberlos cumplido, o por reflexionar con los grupos de tutoría.
Por último, las familias también
estarán involucradas en el aprendizaje de sus hijos. Nuestra perspectiva de
escuela y familia es de proyecto compartido; así que, gracias a citas previas
con el tutor, los padres podrán asistir a las áreas de aprendizaje junto a sus
hijos. Como docentes estaríamos dispuestos a compartir nuestras áreas de
enseñanza con las familias, para que ellas puedan estimular a sus hijos desde
casa o en las mismas.
A partir de esta reflexión individual podéis acceder a la presentación Pecha Kucha individual en el siguiente enlace:
Pecha Kucha: La escuela del futuro
Además en el siguiente enlace podéis acceder al Pecha Kucha grupal:
Por último, el siguiente enlace pertenece a la toma de registro de las presentaciones grupales:
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